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Gestión de residuos

La industria de las bebidas refrescantes trabaja de forma continua en reducir los impactos ambientales de los residuos de sus envases. Así pues, su principal desafío consiste en reducir el material de envase sin comprometer la seguridad y calidad del alimento, así como la integridad del producto y las necesidades del consumidor.

 

Las empresas del sector gestionan correctamente sus residuos siguiendo la regla de las tres “erres”:

  1. Reducir la generación: La reducción del peso de los materiales utilizados en los envases supone la reducción de los impactos asociados a su producción y transporte
  2. Reutilización: La utilización de envases reutilizables (que tras su uso, y después de someterse a exhaustivos procesos de lavado, pueden ser utilizados de nuevo como envases) reduce también la demanda de nuevos materiales y los consumos asociados a su manufacturación
  3. Reciclaje: El uso de materiales reciclables (que tras su consumo pueden ser reciclados para la fabricación de otros productos) y reciclados (que proceden del tratamiento de otros productos y utilizados) reduce la demanda de nuevos materiales para la fabricación de envases.

 

En las fábricas, se trata de reducir y optimizar al máximo el consumo de materiales y productos empleados. Así se consigue más eficacia y menos impacto en el medio ambiente. Y, los residuos que quedan se separan por tipos: unos se reciclan, otros se reutilizan, otros se aprovechan energéticamente...

  • En 2017 el 95% de los residuos generados en las plantas de las empresas del sector fueron reciclados y/o valorizados.

Y además de lo que se genera en la fabricación, la industria de bebidas refrescantes colabora en la posterior gestión de los residuos de envases, es decir, lo que ponemos en los contenedores después de consumir el refresco. Un ejemplo: con 80 latas se puede hacer una llanta de neumático.