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Cómo servir los refrescos

Uno de los factores que más influye en las sensaciones que se perciben al beber un refresco es el recipiente. Cuanto más abierto sea, mayor cantidad de aromas se distinguirán a través del olfato. Por eso, para disfrutar y saborear realmente una bebida, es aconsejable servirla en un recipiente abierto, un vaso o una copa.

Aunque la elección del tipo de vaso o copa es muy personal, su aspecto también condiciona la percepción visual subjetiva del refresco. Por ejemplo, siempre parecerá más ligera una bebida que se ve a través del cristal que una que permanece oculta tras la cerámica.

COPAS Y VASOS RECOMENDADOS

Copas de balón

Permiten percibir todos los aromas

Copas de cóctel

Ideales para presentaciones creativas y el servicio de pequeñas cantidades de refresco

Copas de champán

Para refrescos que se van a consumir lentamente, por ejemplo, en una reunión social

Vaso de sidra o gran copa de balón

La opción más recomendable para un refresco que se va a consumir rápidamente, para saciar la sed

 

Otro de los factores que permiten percibir mejor el sabor y el aroma de un refresco es la temperatura. Lo ideal es servirlo entre los 4 y 8º. Ésta es la temperatura que permite percibir mejor todas las sensaciones que puede ofrecer una bebida refrescante para que resulte más placentera al paladar. 

En general, la temperatura afecta a la forma en que se perciben las distintas bebidas, ya que potencian su sabor. Así, por ejemplo, en el caso de los refrescos con gas, el frío potencia la acidez ya que contiene y ralentiza la salida del gas carbónico al exterior. En cambio el calor lo acelera. Por eso, cuando tomamos una bebida refrescante a una temperatura inapropiada por estar demasiado caliente, las sensaciones que dominan en nuestro paladar son el dulzor excesivo y la llegada tumultuosa de las burbujas de un carbónico descontrolado. Por el contrario, una bebida muy fría limita en principio la percepción de casi todos sus sabores y aromas, pero potencia entre estos los ácidos y con ellos el frescor que la bebida nos transmite, siempre y cuando el frío no sea excesivo 

Para conseguir esta temperatura ideal, es muy recomendable añadir hielo, aunque conviene saber que no todos los hielos actúan igual. En el caso de las bebidas refrescantes es preferible acompañarlas con cubitos gruesos.

El hielo en cubitos gruesos es el que más tiempo tarda en derretirse, por ello es también el que mantiene más tiempo la temperatura y altera menos los sabores de la bebida. Los hielos picados, por su parte, enfrían muy rápido nuestro refresco, pero se deshacen muy rápidamente aumentando la proporción de agua que consumimos en la bebida y diluyendo su sabor.

Otra de las consideraciones que es preciso tener en cuenta en esta serie de consejos sobre las formas ideales para consumir bebidas refrescantes es su presentación. Por eso, además de elegir la copa o el vaso, en función de la ocasión se le pueden incluir frutos, hierbas aromáticas y especias que potencien las posibilidades gustativas y estéticas. Así, por ejemplo, una bebida refrescante de cola se puede acompañar de una ramita de menta o de vainilla; la naranja casa muy bien con la lima, la cereza o la flor de azahar; el limón con hierbabuena, lima o melón; el té helado con kiwi, fresa o canela; la gaseosa con menta, mora, piña o aloe vera.

En resumen, son múltiples las formas para disfrutar más de una bebida refrescante. Existe todo un mundo de armonías posibles aprovechando la amplia variedad de sabores e innovando en la forma de presentarlos y servirlos.